El objetivo de este artículo es analizar cómo los sistemas
de tratamiento de la información pueden llegara crear ventajas competitivas sostenibles. En el
modelo de empresa del planteamiento neoclásico
el sistema de precios (trasparentes y paramétricos)
es el mecanismo básico de asignación de recursos
y de toma de decisiones por lo que quedaba relegado
a segundo plano lo que sucedía en el interior
de la caja negra al contar la empresa con información
perfecta y dada. La realidad económica, sin embargo, se desarrolla
en mercados de información imperfecta, asimétrica
e incompleta, lo que convierte a los agentes económicos
y entre ellos a las empresas en demandantes
continuos de información y de sistemas y tecnologías
de información para su tratamiento. Sistemas y
Tecnologías de información que tienen impacto en
el ámbito interno de la empresa en la medida en
que afectan a la configuración de la cadena de actividades,
a su ejecución y control, y en el ámbito
externo en la medida que puede hacer cambiar las
bases (cinco fuerzas de Porter) sobre las que la
empresa establece su estrategia competitiva.
Los profundos cambios que, en las últimas décadas, ha sufrido el entorno
económico, político y social, resultando cada vez más competitivo y
globalizado, han modificado el desarrollo tradicional de la actividad productiva,
llegando incluso a cuestionar el concepto de empresa.
Dos de las características que envuelven al mundo económico actual son, por
una parte, la alta competitividad asociada a un mayor nivel de globalización y
por otra, el elevado riesgo derivado de las unidades de negocio. Estas
circunstancias generan la necesidad de buscar nuevos mecanismos que
favorezcan una mejor posición en ambos aspectos y establecer herramientas
de gestión que permitan hacer frente a la mayor complejidad de los negocios y
que faciliten una mejor comprensión por parte de los usuarios.

Los sistemas de información dentro de la empresa
se pueden clasificar en tres grandes grupos por tipo
de aplicaciones:
• Las Bases de Datos (BD) y las herramientas construidas
a partir de ellas, que son las de uso más
generalizado, pudiendo utilizarse en prácticamente
todos los tipos de empresa.
• Las aplicaciones técnicas, dependientes del tipo de
actividad de la empresa, utilizándose básicamente
en la función de producción (y en I/D) de las que
las más conocidas son CAD, CAM... pero cuya
variedad es muy amplia, caracterizándose por el
uso de metodologías matemáticas avanzadas.
• La Ofimática, que consiste en la integración y
estandarización de las tareas administrativas
menos formalizadas, lo que exige una homogeneización
de esas tareas que permita la utilización
de las Bases de Datos Documentales (BDD), con
sus requerimientos específicos.
En este trabajo nos centraremos en los sistemas de
información que no son específicos de un tipo de
actividad, dejando de lado las aplicaciones técnicas.
Las Bases de Datos como elemento que recoge,
mantiene y estructura la información de la empresa,
y los Sistemas de Gestión de Bases de Datos
(SGBD) como las herramientas informáticas que
permiten el acceso a esa información y su actualización
y mantenimiento, constituyen el estrato más
bajo; se aplican fundamentalmente a tareas repetitivas,
rutinarias y bien estructuradas de tratamiento de
datos, de generación de información y de documentos
operativos. Las actividades de más clara aplicación
son las de naturaleza administrativa-contable.Concepto de activo intangible.
La definición del activo intangible es una de las tareas más complicadas en el
entorno empresarial y sin embargo, una de las de mayor importancia en la
actualidad. Esta dificultad se origina en la propia caracterización de este activo
como consecuencia de su falta de identidad inherente a su naturaleza. La
influencia de los intangibles permite generar unas determinadas ventajas
competitivas que favorecen la eficiencia y crecimiento de la empresa.
Básicamente, un activo es un recurso controlado por la empresa, que ha sido
resultado de sucesos pasados y del que se espera obtener beneficios
económicos en el futuro. Por tanto, cualquier desembolso realizado por la
empresa, ya sea inversión o consumo, que permita obtener beneficios futuros
podría considerarse activo.
En el actual marco contable estos desembolsos se clasifican como activos,
propiamente dichos, o como gastos en función de su permanencia en la
empresa o no, en otras palabras, los desembolsos o flujos de caja negativos se
asocian bien a elementos o recursos que permanecen en la empresa a lo largo
del tiempo como las inversiones, bien a elementos que desaparecen en el
momento de originarse como los gastos.
Sin embargo, como veremos más adelante, los activos intangibles están muy
correlacionados con los desembolsos más que con la diferenciación conceptual
intangibles y por tanto la realidad económica empresarial queda desfigurada a
través de la representación contable.
Los sistemas de información como instrumento
para reducir costes y de
apoyo para coordinación de las actividades
de la cadena de valor.
Los S.I. penetran en todas las actividades de la
cadena de valor y por tanto pueden reducir los costes
de ejecución de las mismas básicamente en dos
niveles: en primer lugar en la medida en que los nuevos
sistemas de información son más eficientes que
aquellos a los que sustituyen (ahorro de medios y
reducción de tiempos), en segundo en la medida en
que permiten captar información de unas actividades
que después es necesaria para el funcionamiento de otras con las que las primeras están relacionadas, es
decir la gestión eficiente de los vínculos o eslabones
que existen entre las distintas actividades.
Porter (1987) señala: «La administración apropiada
de los sistemas de información puede contribuir significativamente
a la posición de costes», y más adelante. añade «la explotación de los eslabones
normalmente requiere de información o flujos
de información que permitan la optimización o la
coordinación. De esta forma los sistemas de información
son con frecuencia vitales para obtener ventajas
competitivas a partir de los eslabones».
Efectos sobre la estructura económica y financiera:
Este sistema estrictamente considerado como el de elaboración de bienes y la
prestación de servicios define de raíz a la empresa al conceptuar a la misma
como “unidad económica de producción” creando valor y utilidad en la
economía, configurando la condición necesaria para la existencia de las
mismas al establecer el nivel mínimo de utilidad (rentabilidad) para su
supervivencia.
A nivel económico, la empresa está integrando a sus proveedores en toda la
cadena de valor. Se crean vínculos estables en la cadena de aprovisionamiento
y se generan pedidos instantáneos dirigiéndose automáticamente las órdenes
desglosadas de pedido de cada componente del producto final hacia cada
proveedor.
Siguiendo la agrupación funcional de las decisiones de producción podemos
especificar la manera en que las nuevas tecnologías deberán afectar a una
mejora en el proceso productivo en su conjunto y consecuentemente a la
eficiencia y valor empresarial: (a) en las decisiones de proceso, donde se
diseña el sistema físico de producción, se induce un incremento en la
perfección de los sistemas referentes al orden de flujo de procesos,
mantenimiento y conservación de los equipos, etc., (b) las decisiones de
capacidad que permiten un nivel adecuado de producción son altamente
condicionadas por el entorno sobre todo en el corto plazo y es en este punto
dondeel SIE y las nuevas tecnologías aportan rapidez, flexibilidad y respuesta
automática optimizando la capacidad en cada momento de la actividad
empresarial y (c) en materia de calidad aportan un elevado avance al
incorporar al proceso productivo de controles más eficientes en el análisis de
cumplimiento de los estándares de producción.
Los sistemas de producción también se ven alterados en sus características,
este es el caso de los sistemas de producción en masa que están siendo
reemplazados por multiproductos con una elevada flexibilidad en su
configuración y diseño que favorecen mayor calidad y adaptación a las necesidades del mercado (Milgrom, Roberts, 1990) Las TICs favorecen la
comunicación y el intercambio de información personalizada provocando la
adaptabilidad constante de las empresas y sus productos y servicios.
Efectos sobre la organización:
Es importante constatar el efecto, en la organización de la empresa, que puede
provocar la inclusión de tecnologías de la información ya que los cambios
organizativos no dejan de ser una innovación que aumenta la competitividad y
la eficiencia empresarial.
Las causas de un incremento en la eficiencia y la competitividad en la empresa
basadas en cambios organizativos se deben a la mayor flexibilidad y aumento
en los tiempos de respuesta de la empresa ante cambios y estímulos del
entorno, lo cual, evidentemente, deriva en un mayor aprovechamiento de las
oportunidades de negocio o limitación de pérdidas que se puedan dar por un
cambio en las circunstancias o características que rodean al sector donde la
empresa desarrolla su actividad empresarial.
En toda actividad empresarial se realiza una división en tareas que requieren a
su vez la realización de subtareas que impliquen la utilización de determinados
recursos. La coordinación garantiza que cada paso se realice en el momento
preciso y con la eficiencia necesaria así como que los recursos necesarios
están disponibles en el momento oportuno. El coste, tiempos de ejecución,
características y calidad final de la tarea primaria descansan en la coordinación
de las subtareas y recursos. Esta coordinación no se limita a grupos internos
de la organización sino que alcanza actividades externas en las que, la mayor
de las veces, se intercambia información.
La empresa actual se desvía desde una organización monolítica, estática y
altamente estructurada; aquella empresa que se centra en la individualización
del producto o servicio acompaña dicha estrategia de una organización flexible
que responde con rapidez y agilidad al cambio en el entorno. Oportunismo es el
nuevo paradigma para la supervivencia y crecimiento de la empresa.
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